Verstappen y Red Bull se impusieron en el ajedrez de los boxes y aumentaron la ventaja en el Mundial de Fórmula 1

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El Circuito de las Américas, con casi 150 mil personas haciendo vibrar sus tribunas, fue escenario este domingo de un entretenido Gran Premio de los Estados Unidos. De una carrera sin grandes adelantamientos ni incidentes. Un duelo mano a mano entre Max Verstappen y Lewis Hamilton cuyo final le regaló a los fanáticos de la categoría reina algo de esa emoción que extrañaron durante los años de gran dominio de Mercedes en las pistas. En Austin, el neerlandés y el británico, los dos grandes actores de la temporada, no se dieron respiro y protagonizaron un cierre cargado de intensidad y suspenso, que terminó con un merecido festejo del de Red Bull.

Mad Max apostó por una estrategia agresiva, en una prueba en la que los ingresos a boxes terminaron siendo determinantes, y logró aguantar la presión y los ataques de Hamilton sobre todo en las últimas vueltas para conseguir su octava victoria del año y la 18ª de su carrera. El neerlandés se afianzó así en lo más alto del campeonato, con una ventaja de doce puntos sobre el británico, a cinco fechas para el final de la temporada.

Hamilton hizo una gran carrera, pero al final no le alcanzó y se tuvo con conformar con llevarse el récord de vuelta (1m38s485 en el 41° giro), que le sirvió para amortiguar el golpe y evitar que su rival se alejara más aún en la tabla de posiciones. Sergio Checo Pérez completó el podio. 

“Todo empezó en la salida”, comentó tras el triunfo Verstappen, que partió desde la pole position, pero se salió de pista en la largada y perdió el primer lugar en manos de un Hamilton que comenzó impecable.

Ese inesperado revés en el comienzo obligó al neerlandés a repensar un poco su estrategia. Y el desgaste acelerado de los neumáticos -arrancó con componentes medios- lo forzó a replantear todo.

Así, mientras el de Mercedes se acomodaba adelante, Verstappen entró a boxes en la décima vuelta -mucho más temprano que el plan original- y le cedió el liderazgo. Pero para la 13ª ya estaba nuevamente como escolta, presionando al de Mercedes.

El neerlandés, entonces, hizo lo que tenía que hacer: no perdió de vista al heptacampeón y se mantuvo lo más cerca posible, con la idea de aprovechar la poca diferencia entre ambos para apoderarse del primer lugar cuando el británico hiciera su parada. Y en la 14ª vuelta, lo consiguió.

Otra vez en la punta, Verstappen comenzó a volar en la pista y mantuvo un ritmo impresionante durante más de diez giros. Pero entonces comenzó a sentir otra vez el desgaste de las gomas y Hamilton aprovechó para empezar a acortar la distancia.

El neerlandés volvió a cambiar los componentes en el 30° giro y, en su regreso a pista, quedó detrás del británico.

“Estás corriendo por la victoria”, le dijo Toto Wolff a Hamilton por la radio. “Déjenmelo a mí”, contestó el vigente campeón. Sin embargo, la alegría no le duró mucho.

Verstappen otra vez se dedicó a presionar bien de cerca y esperar la oportunidad justa para robarle el lugar de privilegio. Y otra vez, cuando el de Mercedes entró a boxes en el 37° giro, el de Red Bull se adueñó de la primera posición.

Con los neumáticos más frescos, Hamilton fue a buscar el sobrepaso. En la 41° vuelta, cuando ya todos los presentes en el autódromo solo tenían ojos para ese mano a mano infartante entre los dos grandes candidatos al título, marcó el récord de vuelta y, más veloz que su rival, continuó después achicando la diferencia, aprovechando además que sus gomas tenían ocho giros menos. 

Así entraron en la última vuelta separados apenas por nueve décimas. Y en el final, con el aliento que le llegaba desde su equipo, Verstappen apretó un poco más y Hamilton no pudo encontrar el impulso para rebasar al neerlandés, que terminó cruzando la meta en primer lugar, con 1s333 de ventaja sobre el británico.

Una pequeña diferencia que podría terminar siendo importante en las cuentas finales de la temporada, sobre todo porque Mercedes había llegado a Austin con chapa de favorito y con el objetivo de recuperar el liderazgo del mundial. 

“Después de perder la punta en la salida, teníamos que hacer algo distinto, pero la degradación de los neumáticos era muy alta. Fuimos muy agresivos y la verdad, no estaba seguro de que funcionara, pero funcionó. Fueron unas últimas vueltas divertidas y estoy contentísimo de haber mantenido la primera plaza”, comentó el de Red Bull, que amplió su ventaja como líder del campeonato.

Ahora manda con 287,5 puntos, doce más que Hamilton, que está segundo con 275,5.

Hamilton, Verstappen y Pérez celebran en el podio de la Fórmula 1. Foto AP Photo/Nick Didlick

El de Mercedes, aunque decepcionado, aceptó la derrota: “Tuve una gran largada y lo di absolutamente todo, pero al final del día, ellos tuvieron la ventaja. Fue una carrera muy dura y Max hizo un gran trabajo”.

La prueba le bajó el telón a un fin de semana de mucha tensión entre los dos candidatos al título. El viernes, Verstappen tildó de “estúpido idiota” a Hamilton y le mostró el dedo medio durante los entrenamientos. El sábado, el neerlandés se quedó con la pole al mejorar el tiempo del británico en la clasificación. Y este domingo, el de Red Bull terminó festejando en un final emocionante, para dar un paso más hacia el campeonato.

Quedan cinco carreras -la próxima, el Gran Premio de México, el 7 de noviembre- y el cierre del campeonato está al rojo vivo. 

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