Culpen al algoritmo: la creativa decisión de los museos para poder mostrar sus desnudos

0
51
culpen-al-algoritmo:-la-creativa-decision-de-los-museos-para-poder-mostrar-sus-desnudos

“Viena y sus instituciones de arte se encuentran entre las víctimas de esta nueva ola de mojigatería, con estatuas desnudas y obras de arte famosas incluidas en la lista negra según las pautas de las redes sociales”, declararon en un comunicado conjunto las cuatro instituciones afectadas Leopold Museum, el museo de Historia del Arte de Viena, el museo de Historia Natural de Viena y el Albertina, tal como aparece en la página oficial de turismo de la capital austríaca.

Por eso motivo “decidimos poner las obras de arte ‘explícitas’ de fama mundial de la capital en OnlyFans. Al poner el contenido histórico de Viena para mayores de 18 años en OnlyFans, los suscriptores ahora pueden ver obras provocativas de personas como Egon Schiele, Richard Gerstl, Koloman Moser y Amedeo Modigliani , todas las cuales están en exhibición para que todos las vean en la capital. OnlyFans revolucionó las redes sociales al brindarles a los creadores una plataforma en la que podían compartir libremente contenido pornográfico y de desnudos con los suscriptores”.

>>Leer más: Qué es OnlyFans, la aplicación de contenido adulto cada vez más popular

La decisión surge luego de los problemas que tuvieron las instituciones cuando decidieron publicar algunas de las obras de su colección en redes: la cuenta TikTok del Museo Albertina fue suspendida, y más tarde bloqueada, por publicar obras del artista y fotógrafo japonés Nobuyoshi Araki que mostraban un pecho parcialmente oscurecido, mientras que el Museo Leopold fue rechazado cuando subió un video a Facebook e Instagram con trabajo de Koloman Moser que fue catalogado como “potencialmente pornográfico“.

Quizá la censura más recordada es la que tuvo lugar en 2018, cuando Facebook decidió censurar una representación de la “Venus Willendorf”, una estatuilla de casi 30.000 años de antigüedad que representa una figura femenina desnuda y voluptuosa. “Estimamos que un objeto arqueológico, y particularmente un ícono de este tipo, no debe ser prohibido en Facebook, al igual que ninguna otra obra de arte”, señaló el Museo de Historia Natural (NHM) de Viena en ese entonces a propósito del rechazo de esta pieza de arte prehistórica.

Pero la censura no sólo nace de fórmulas automáticas y algoritmos virtuales. Aunque parezca sorprendente en 2018 los desnudos del artista expresionista Egon Schiele recibieron la censura en una campaña de publicidad en Berlín y Londres. La Oficina de Turismo de Viena tuvo que tapar los pechos y los genitales que aparecían en las obras con una franja blanca en la que se leía: “Lo sentimos, 100 años ya pero aún demasiado atrevido para hoy. Al arte su libertad”.

Ahora con esta nueva campaña “Viena desnuda en OnlyFans” y la pregunta “¿Eres lo suficientemente atrevido como para echar un vistazo a Viena desnuda?”, los Museos de Viena y la oficina de Turismo marcan su posición sobre el tema. Por un precio de tres dólares al mes todos los interesados en apoyar esta iniciativa, “de mente abierta” -como bromean- podrán acceder a las obras canceladas por otras plataformas. Los suscriptores podrán ganar entradas para visitar los museos de Viena.

Qué es OnlyFans

La consigna es simple: ganar dinero por subir videos a una plataforma. El fenómeno se llama OnlyFans, una aplicación que poco a poco se hizo su lugar entre las más descargadas y en la que incluso han desembarcado reconocidos artistas que buscaron generar ingresos en pandemia. Sin embargo, este espacio que empezó con filmaciones al estilo tutoriales o más “sociales” en el último tiempo se tornó hacia el contenido para adultos. Sí, se le anima a competir a grandes de la industria del porno.

¿Cómo nació Only Fans? Con la idea de que artistas que se encontraban en las redes sociales pudieran generar material exclusivo para los seguidores que se suscribieran a su perfil. La empresa Fenix International Limites, cuya sede está en Londres, fue la responsable del lanzamiento en 2016 de la app OnlyFans. En principio, los usuarios pagaban una tarifa mensual por ver videos y fotografías que no estaban disponibles en ningún otro sitio. Eran para verdaderos “fans”, de allí el nombre de la app.

La popularidad de Only Fans fue creciendo: expertos en fitness, chefs, músicos y otros creadores comenzaron a llevar mucho tráfico a la aplicación y comenzaron a obtener ganancias por el contenido que creaban, lo que se vendía como una especie de “patrocinio “por parte de sus “fans” para que los talentosos pudieran continuar haciendo lo que mejor hacían. Más allá de la suscripción mensual, también se ofrecía la posibilidad de acceder al material con un pago único o un Pay per View (PPV), es decir solo pagando para ver algo en particular.

El giro en la historia se dio en 2018, cuando el creador de la plataforma MyFreeCams, un servicio de webcams donde se pueden ver desnudos y darse charlas orientadas al sexo, compró el 75% de las acciones de OnlyFans. Fue entonces que el enfoque pasó a estar en el material para adultos aunque todavía sobrevive un pequeño porcentaje de artistas.

La popularidad de la aplicación y sobre todo su atractivo en el marco del confinamiento generado por el coronavirus, llevaron a que, por ejemplo, trabajadores sexuales que en pandemia se encontraron sin posibilidad de ganar dinero comenzaran a vender su trabajo por este medio.

Cómo funciona OnlyFans

Aunque lejos está de ser considerada una red social, el funcionamiento de OnlyFans en cuanto a la navegación es similar a Instagram o Twitter. En primer lugar, hay que crear una cuenta y para hacerlo es necesario ser mayor de 18 años. Cada cuenta tendrá un perfil, donde las personas interesadas en observar el contenido pueden realizar publicaciones escritas. Estos “fans” pueden pagar la suscripción mensual o pago ocasional. Por cada suscripción o ganancia, la plataforma recibe una comisión que será del 20% de lo recaudado en la cuenta por lo que el creador del contenido se llevará un 80%.

Por otro lado, en el caso de querer ser el generador del material, la aplicación pide información y documentación para poder habilitar una “cuenta de creador”, que permitirá compartir enlaces y recibir dinero. Años atrás, con el simple hecho de brindar algunos datos ya era posible compartir archivos multimedia. Sin embargo, por políticas e inconvenientes que se dieron al registrarse niños menores de 18 años, en 2019 el proceso de verificación sufrió algunos cambios.

Con el objetivo de proteger identidades e integridades de los menores, cada persona que se registre como creador deberá, además, brindar una selfie con el ID en la imagen para confirmar que se trata de alguien mayor de edad y que es el titular de la cuenta el que aparece en la fotografía.

Cada creador podrá subir fotos, videos, o archivos de audio, los cuales serán publicados por sí solos o en una publicación en el perfil. Ellos decidirán si el contenido que ingresen en la web será gratuito para cualquier seguidor, si se podrá acceder con el pago mensual o si el usuario debe pagar un extra para poder “desbloquearlo”. Estas tarifas son establecidas por los dueños del material. Los seguidores y suscriptores pueden dejar “propinas” a quienes generan los archivos.