¿De qué habla el ministro de Economía Martín Guzmán?

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Martín Guzmán, el ministro de Economía que dice que hay una oposición “anti-argentina”, pertenece al mismo Gobierno que sostiene que “sea cual fuere el resultado” de las elecciones del 14 de noviembre, oficialismo y oposición deben sentarse a dialogar. Dialogar para alcanzar una lista de consensos, que pueden ser cinco, 10, 15 o 20, según el clima de confianza que se alcance -si ocurren- en esas conversaciones. ¿Invitarán a la mesa a los anti-argentinos? ¿Invitarán a la mesa al Ministro?.

Se sabe de sobra quiénes adherían con entusiasmo en este país a la idea de definir quiénes califican como pro o anti argentinos. Llama la atención que un académico de la Universidad de Columbia se sume a ese colectivo.

El ministro de Economía forma parte de un Gabinete cuyo presidente, en un almuerzo, les aseguró a ocho empresarios, hace apenas un par de semanas, que “el acuerdo con el FMI está cerrado”. Entre ellos había un supermercadista, hoy rubro identificado como enemigo del congelamiento de precios, como los fabricantes de alimentos.

El domingo, el ministro de Economía dijo que no había nada cerrado porque el FMI no se aviene a aceptar ciertas condiciones que busca imponer la Argentina.

El ministro apoya la lista de candidatos que llaman golpista a la oposición que un miembro del oficialismo quiere invitar a dialogar.

En medio de tantas señales de desconcierto, lo de “anti argentina” logró llamar la atención, por lo extemporánea. Otra frase desubicada del ministro: “Cuando a la derecha le tiramos la justa, de inmediato sacan a sus perros a ladrar, porque si se supiera de qué se trata esto, no podrían ganar ninguna elección”.

No explicó el ministro de Economía de qué se trataría “la justa”. Si se sabe que al ministro le cantaron “la justa” cuando le negaron avanzar en el recorte de subsidios que pretendía aplicar a las tarifas de gas y energía eléctrica. Aceptó seguir con un esquema que favorece a los ricos y perjudica a los pobres, cómo él mismo dijo.

El Ministro aprovechó para agradar a los mandantes reales de la alianza del Frente de Todos con lo de “sacar los perros a ladrar”. Entre lo de “anti-argentina” y tratar de “perros” a quienes ejercen la libertad de opinar y opinar distinto, el ministro cumplió con el mandato de radicalizar el discurso como reclama la vicepresidenta para enfrentar estos días decisivos hasta el 14 de noviembre y también para enfrentar la segunda mitad del gobierno del Frente de Todos.

Es notable cómo el ministro de Economía elevó el número de apariciones y el tono de las declaraciones conforme empeoran las variables que enervan al pueblo que dice proteger: la inflación, el tipo de cambio paralelo, la brecha cambiaria. Ni hablar de los indicadores de pobreza, que parecen haber quedado en un segundo plano.

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