Vacuna Sputnik V: un atajo para poder viajar a Europa sin aval de la OMS

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La chance de que Argentina forme parte del grupo de países de bajo riesgo de Covid para Europa abriría la puerta a una excepción que beneficiaría a millones de personas que hoy están vacunadas con una sóla dosis o con la vacuna Sputnik V, que aún no tiene el reconocimiento de la Unión Europea ni de la Organización Mundial de la Salud.

La vacunación en Argentina tuvo sus contratiempos y el principal lo protagonizó la Sputnik V, que marcó el puso de la campaña de inmunización. Desde que se comenzó a aplicar, a fines de 2020, se administró un total de casi 20 millones de dosis, de las cuales poco más de 11,3 millones corresponden al componente 1 y casi 8,3 millones, al componente 2.

Esa diferencia de tres millones de vacunas entre los que recibieron sólo la primera dosis y los que tienen ambas se reduce a cerca de 1,5 millón con la utilización de las dosis del laboratorio Moderna, que donó Estados Unidos. Es decir que actualmente hay alrededor de 1,5 millón de personas que recibieron la Sputnik y están a la espera de completar su esquema.

Al mismo tiempo, la vacuna rusa se encuentra aún en análisis por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), organismo del que se espera haga una revisión en una planta de envasado de la Sputnik V que fue objeto de reparos desde que comenzó el proceso de aprobación. Durante meses ese trámite estuvo frenado por problemas burocráticos.

En las últimas semanas, la OMS finalmente anunció que había podido retomar la evaluación de la vacuna rusa, para eventualmente dar el visto bueno a esta vacuna que hoy se aplica, según datos del Fondo Ruso de Inversión Directa, en casi 70 países en los que viven 3 mil millones de personas.

El Gobierno decidió firmar un acuerdo con el Centro Gamaleya de Rusia en diciembre pasado cuando supo que las dosis que le había comprado al laboratorio AstraZeneca iban a demorar más de lo previsto en arribar al país. Sin embargo, eso derivó en un nuevo inconveniente vinculado a la dificultad que tuvo la producción del segundo componente de la vacuna.

Uno de los lotes de Sputnik V arribados a Ezeiza. Foto: Ministerio de Salud

El principal problema que evidenció la vacuna rusa, durante los primeros meses de su aplicación, fue entonces esa escasez del segundo componente. Cuando el laboratorio Richmond empezó a envasar y formular en Argentina el principio activo que llega a granel desde Rusia, ese déficit se redujo. Aunque los tiempos se ralentizan porque Rusia debe aprobar cada lote producido.

En el medio surgió otro inconveniente: 1,3 millón de segundas dosis tuvo que ser devuelto al país de origen por “un problema de etiquetado”, según informó el Gobierno. Esta falla debió ser suplida por vacunas de “producción nacional”, lo que significó un nuevo golpe a la disponibilidad de la vacuna rusa.

Al tema de la escasez se le sumó otro escollo, que en realidad existía desde el comienzo: la falta de aval internacional, a partir de que la OMS no la considerara en su lista de inoculantes habilitados. Esto ha provocado una limitación potencial para los que recibieron la Sputnik V, tanto para ingresar a países de Europa como a Estados Unidos a partir del mes próximo.

Sin excepciones como la que baraja Europa, el otro inconveniente para viajar lo tendrían aquellos que todavía tienen una sola dosis de vacuna, ya que exigirán el esquema completo. En el caso de Argentina, 33,6 millones de personas recibió una dosis y 25,7 millones dos. Es decir que todavía hay casi 8 millones de personas que tienen una sóla dosis.

En lo que concierne puntualmente a la segunda dosis de Sputnik V, lo más probable es que las dosis que aún falta aplicar se completen con la producción argentina, aunque también podrían ser suplidos por dosis de Pfizer o AstraZeneca en caso que hubiese un mayor stock de esas marcas, debido al buen resultado que arrojaron los ensayos de combinación de vacunas.

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