Escalandrum y Elena Roger, un dream team para homenajear a Cesar Milstein y músicas del mundo en Bariloche

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Escalandrum y Elena Roger coparon la parada en la tarde de la cuarta jornada del FIMBA, que se lleva a cabo en Bariloche, mientras la noche fue de la posadeña Flor Bobadilla junto a dos ensambles de la Filarmónica de Río Negro. Entre ambas presentaciones, un dream team orquestal le puso una nueva banda sonora, en tiempo real, al documental Un fueguito. La historia de César Milstein.

Una vez más, la diversidad y la excelencia fueron dos de los ejes principales en torno a los cuales giró la agenda del día del encuentro organizado por la OFRN (Orquesta Filarmónica de Río Negro) y la Secretaría de estado de Cultura de la provincia, que tendrá su cierre este domingo 31.

El itinerario del sábado también incluyó la participación del dúo formado por Rafael Gintoli y la pianista Paula Peluso en el Camping Musical Bariloche, una “intervención” en la base del teleférico del Cerro Otto de la sección de Bronces de la orquesta, y un paseo por la ópera a través de la soprano Belén Rivarola y el Piltri Quinteto, en la Catedral.

Escalandrum con Elena Roger abrieron el fuego de la tarde, en la Catedral barilochense. Foto Prensa FIMBA/Chiwi Giambirtone

Escalandrum: seis al frente y Elena de 9

Si se tratara de fútbol, podríamos decir que en la tarde del sábado Escalandrum salió a la cancha con la contundencia de esos equipos que salen a jugar a imponer condiciones desde el vestuario, y que obligan al contrario a jugar a su ritmo y gusto. Mucho más, cuando la “hinchada” empuja desde la platea, como lo hicieron las alrededor de 300 personas que colmaron la Catedral barilochense.

Como si eso fuera poco, afuera, otro centenar de “aliados” siguió a través de una gran pantalla ubicada frente al Nahuel Huapi la presentación, que el sexteto liderado por Daniel Pipi Piazzolla inauguró, después de un “aplauso para el abuelo Ástor”, con Primavera porteña, como “precalentamiento” de lo que estaba por venir. 

Y en ese inicio de viaje, la banda expuso la autoridad y la sensualidad de la música del compositor marplatense como una presentación de credenciales a toda orquesta, como preludio del ingreso a escena de Elena Roger, que abrió el fuego con Los pájaros perdidos y completó el cuadro con su despliegue vocal y actoral, que parece un imán para los oídos y los ojos.

Elena Roger en conexión con el público, en un ida y vuelta que culminó en ovación. Foto Prensa FIMBA/Chiwi Giambirtone

Es que la cantante y actriz te mira, y te dice “¿Lo viste?”, y es como si te estuviera cantando a vos, y sólo a vos. Esa habilidad para el manejo de escena hace una diferencia cuando Roger, además de cantar, encuentra la manera de decir más allá de las palabras. Te la canta y te la cuenta. Y eso en La bicicleta blanca se reveló con toda su potencia. 

La calma casi confesional del inicio de Vuelvo al sur desembocó en un nuevo estallido, al ritmo de un Pipi Piazzolla que parecía hacer malabares en la batería hasta que nuevamente, una y otra vez, marcaba el camino a través del cual el tándem Mario Gusso-Damián Fogiel-Martín Pantyrer, se encargaban de construir un muro de sonido apuntalado por el contrabajo de Mariano Sívori.

Casi tres décadas juntos le dan al trío de vientos de Escalandrum una fluidez que cada uno a su tiempo, o juntos en sintonía perfecta, renuevan con la incorporación de nuevos elementos como antídoto contra la repetición. En tanto, la conexión interna se percibe en cada gesto, cada acuerdo, cada mirada de aprobación o sonrisa compartida que circula entre los integrantes del grupo. 

El trío de vientos de Escalandrum y Pipi Piazzolla al mando de la batería. Foto Prensa FIMBA/Chiwi Giambirtone

En el repertorio, Milonga de la anunciación actualiza una obra que fue vanguardia, y que supo dejar de serlo sin haber perdido valor, y Michelángelo 70 fue el terreno para que ‘Pipi’ se sacara chispas con Nicolás Guerschberg, que desde el piano lo hace todo bien. “Es el músico que más conoce Piazzolla”, dijo el nieto de Piazzolla; y no hay manera de contradecirlo.

La secuencia Balada para mi muerte/Renaceré habilitó a la cantante a, una vez más, explotar todos sus recursos, que son muchos, a favor de una música maravillosa y de la emoción de un público que celebró con entusiasmo el nuevo abordaje 5 x 1 de Adiós Nonino, que Escalandrum grabó en su álbum 100, que involucra las versiones del Quinteto, el Noneto, el octeto electrónico y su plan sinfónico.

El cierre, con Balada para un loco, con una Elena exultante y la banda en estado de gracia, redondeó de la mejor manera una de las presentaciones más esperadas del Festival. Pero la jornada tenía mucho más para dar. 

Nicolás Guerschberg, “el músico que más conoce la música de Piazzolla”, lo presentó el nieto del compositor. Foto Prensa FIMBA/Chiwi Giambirtone

Un dream team para homenajear a César Milstein

Tiempo atrás, Martín Fraile Milstein contó a Clarín que la referencia que tomó de su tío abuelo César Milstein, quien obtuvo el Premio Nobel de Medicina en 1984 por sus trabajos sobre inmunología y anticuerpos monoclonales, es su idea de generar conocimiento o participar de organizaciones que hagan una contribución al lugar en el que uno vive.

Pero el director de la OFRN y del FIMBA, tributario de su tío abuelo, no sólo cumple en el día a día con ese objetivo, sino que en esta segunda edición del festival conjugó su propia historia familiar con la formación un dream team de músicos para interpretar en vivo una nueva banda sonora durante la proyección del documental Un fueguito, dirigido por su hermana Ana.

La proyección de Un fueguito, y un dream team para honrar la memoria de Cásar Milstein. Foto Prensa FIMBA/Chiwi Giambirtone

Un plan perfecto para este 2021, declarado por el Gobierno Nacional Año de Homenaje al Premio Nobel de Medicina Dr. César Milstein, que Fraile Milstein pergeñó con la “complicidad” de varios de los grandes nombres que llegaron a Bariloche invitados por la organización del encuentro.

Entonces, ahí estuvieron, sobre el escenario del Teatro La Baita, mezclados con los integrantes de la Filarmónica de Río Negro, el violinista Rafael Gintoli, el oboista Andrés Spiller, la violista Marcela Magin, su colega de instrumento Ricardo Bugallo, el chelista Siro Bellisomi y el guitarrista Juan Falú.

Nadie más que nadie, todos al servicio de crear la mejor versión del “rompecabezas” que Fraile Milstein ideó para reemplazar la banda sonora original del filme estrenado en 2010, de su propia autoría.

Rafael Gintoli, como uno más en la fila de violines, con Gabriela Olcese un poco más atrás, como una integrante más de la OFRN. Foto Prensa FIMBA/Chiwi Giambirtone

En el “time code” que guiona la música para el filme aparecieron, entonces, el Adagietto de la Sinfonía 1 de Mahler, el “larghetto completo” del Concierto para oboe y cuerdas de Cimarosa, las variaciones para cuerdas de Glazunov, la Muerte del Ángel de Ástor Piazzolla, un fragmento de la Elegía Op. 58 de Elgar…

Fueron 23 pequeños segmentos musicales hilvanados y sincronizados con singular precisión con lo que ocurría en la pantalla, donde Milstein daba testimonio de su trabajo y de cuánto debió remar contra la corriente, en su propio país, para conseguir su objetivo. Y entre ellos, una improvisación de Falú sobre la Romanza de Mozart y otras dos sobre motivos folclóricos. Un lujo barilochense.

Tal vez haya sido ese uno de los momentos musicales que mejor representan el espíritu del Festival, en el que la construcción colectiva ofrece mucho más que la suma de las partes y, también, el rescate necesario de las ideas y reflexiones de un personaje como Milstein, cuya palabra debería rankear bastante más alto que la de muchos que hablan todos los días desde atriles o canales de TV.

Juan Falú se fue por un rato del folclore a conversar con Mozart y regresó de la mano de Violet parra y su Gracias a la vida. Foto Prensa FIMBA/Chiwi Giambirtone

Músicas del mundo en una sola voz

El cierre de la cuarta jornada del FIMBA llegó en la prodigiosa voz de la cantante y compositora misionera Flor Bobadilla, quien junto a los ensambles Trepún Percusión y Cuerdas Patagónicas, de la Filarmónica, abordó un repertorio que recorrió entre otros territorios los de la copla, el fado, el chamamé y la música española.

La voz prodigiosa de Flor Bobadilla, para el cierre de la cuarta jornada del FIMBA. Foto Prensa FIMBA/Chiwi Giambirtone

Entrevero del Ramón, una pieza de Zito Segovia que la cantante embelleció con una interpretación sin fisuras; Pero no te extraño, de la cordobesa Liliana Felipe; Andorinha, como testimonio de ese estrecho lazo de puerto a la vista que une al fado con el canto fueron estaciones de un viaje que, por momentos, pedía algún matiz más para alivianar la interpretación.

Nada que no quedara en el olvido ante el gran final, con Lejanía, con los integrantes de la Filarmónica entregados al ritmo de la cumbia y la posadeña coronando de un modo estupendo una jornada más del FIMBA, marcada por su irrenunciable apelación a la música como un especio de encuentro.

Bobadilla y los músicos de la OFRN, en un recorrido por las músicas del mundo. Foto Prensa FIMBA/Chiwi Giambirtone

E.S.

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