Néstor Grindetti, el único intendente del PRO en el sur en el Conurbano: “Dicen que soy peronista y no me doy cuenta”

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Néstor Grindetti se muestra práctico. Graduado de actuario, una rama de la economía con mucha matemática y estadística, que entre otros aspectos construye modelos predictivos para anticipar diferentes cuestiones, está desde hace 14 años en la función pública. Responde directo, con lenguaje coloquial.

Gobierna Lanús, enclavado en el sur del conurbano y dentro de la Tercera Sección electoral, el bastión del peronismo donde ese conjunto de 19 municipios le han dado alegrías al kirchnerismo aún en sus peores derrotas provinciales. Consciente de ese votante peronista, hasta habla de la doctrina de Juan Domingo Perón, pero diferencia al kirchnerismo del peronismo.

Trabajó en el Grupo Macri y acompañó al ex presidente Mauricio Macri en sus ocho años de Jefe de gobierno porteño. Mientras manejaba los números y los recursos de la Ciudad, se postuló tres veces para ser intendente de Lanús.

En 2007 y 2011 compitió con la boleta corta de Unión-PRO. Recién llegó a la intendencia en 2015, cuando ganó por 3.375 votos. El haber competido con boleta corta le brindó la experiencia necesaria para remontar las elecciones de 2019. En las PASO de ese año cayó por 39.654 votos y dos meses después logró imponerse por 15.847 votos. Ahora tiene otro desafío, el Frente de Todos ganó en las Primarias de este año por 3.000 votos en Lanús.

Néstor Grindetti es actuario e intendente de Lanús. Foto: Maxi Failla

Sentado delante de una cartografía de su distrito, Grindetti recibe en su despacho a Clarín, unos días antes de confirmar su candidatura a vicepresidente de Independiente. Enfocado en la Provincia, propone desdoblar las elecciones, elogia a Martín Insaurralde, nuevo Jefe de Gabinete de la Provincia, y pide más autonomía para los intendentes.

También habla de su relación con el kirchnerismo, qué tipo de ministro de Economía necesita el país, la llegada del subte a Lanús y una anécdota insólita que revela cómo es la coparticipación de la Provincia a los municipios.

-¿Cuál es tu evaluación de las PASO?

-Perdimos por un punto la elección local, pero Diego (Santilli) ganó. En general prendió la forma en la que encaramos la campaña. Veíamos que la gente estaba preocupada en cinco ejes: seguridad, trabajo, economía, educación y salud. Hay un tema de cuestión institucional que empieza a entrar en la cabeza de la gente. Lo que estaba pretendiendo es que la escucharan, que los políticos dejaran de chicanear entre ellos y rosquear para el círculo rojo y que hubiera propuestas.

-¿Más calle?

-Mucha caminata y contacto con la gente del “Colo” y de todos los candidatos. Y obviamente, porque tampoco son todos goles nuestros, algún gol en contra del oficialismo. Cometió algunos errores no forzados. Fundamentalmente me parece dimos en la tecla de cómo había que vincularse con la gente, la empatía y tratar de transmitir que hay una esperanza.

-¿El trabajo de un intendente puede dar vuelta una elección?

-En 2019 se demostró con un corte de boleta realmente importante que tuvo dos ejes. Uno que pudimos mostrar resultado en términos de obra, sobre todo en espacio público, en la asistencia social, en educación. Cuando vos veías el antes y el después, hasta el mismo edificio municipal, realmente fue muy importante. Y además de eso, un trabajo social y de cercanía en la periferia, que es lo que dio sus frutos.

-¿Cómo se hace eso?

-Fue un trabajo sobre todo de Diego Kravetz, mucho con los referentes que salieron del viejo esquema del puntero tradicional para convertirse en trabajadores sociales con resultados para la gente y es lo que nos sigue sosteniendo en términos de imagen.

-Con ese ejemplo de Lanús, ¿esta elección la pueden dar vuelta los intendentes peronistas?

-Creo que el resultado está abierto. Se demostró fácticamente que localmente se puede dar vuelta. Nosotros toda la vida antes de la candidatura de 2015 nos presentamos con boleta corta, con lo cuál históricamente nosotros siempre trabajamos el tema del corte.

-¿Estaban acostumbrados al corte acá?

-Es una tradición ver la tijerita nuestra. Pero en general, o en el resto de la Tercera, la posibilidad que tiene el votante de cortar boleta está bastante metido, con lo cual los intendentes para un lado o para el otro pueden darla vuelta.

Néstor Grindetti, en la Municipalidad de Lanús. Foto: Maxi Failla

-En la tercera sección el peronismo no pierde desde 1997, ¿cómo sedujiste al electorado peronista?

Los peronistas de acá dicen que soy peronista y no me doy cuenta. Tenemos una cercanía con la gente y la imagen que tenemos es de que somos otro vecino más, gente de barrio como ellos, y realmente atendimos lo social. Suena petulante hablar de uno mismo pero realmente lo atendimos bien, porque no había especulación del puntero, sino que llegamos con ayuda. Y por otro lado le dimos a los barrios un laburo desde la infraestructura.

-¿Esa fue a diferencia con el peronismo de Lanús?

-Históricamente el peronismo que estuvo acá, después hacemos la distinción entre peronismo y kirchnerismo, el último gobierno de Manolo (Quindimil) y los dos de Darío (Díaz Pérez), tuvieron a (Monte) Chingolo y Villa Jardín como el patio de atrás.

-¿Y qué cambió?

-Nosotros hicimos el puente (olímpico), el polo educativo, asfaltamos, pusimos luces, arreglamos todas las escuelas y del otro lado hicimos el corredor verde, asfaltamos las avenidas, las salas de atención se remodelaron todas, el SAME, un montón de cosas que a ellos les demostró que nosotros éramos un Estado presente donde realmente lo necesitaban. Y además escuchamos mucho para tratar de entender qué es lo que la gente ve y a veces cómo tenés que presentar las cosas.

-¿Un ejemplo de qué pedían?

-Un ejemplo que siempre doy de escuchar y de ver es el tema del puente. Cuando hicimos el puente, que realmente le cambió la vida a Villa Jardín, un vecino al tiempo me encara y me dice: ‘El puente está bárbaro pero yo no tengo auto, ¿para qué me sirve?‘. Ahí me di cuenta cómo explicamos mal cómo el puente iba a traer desarrollo a Villa Jardín. Al límite que hoy hay un banco privado, se puso ahí porque hay movimiento. Creo que hemos logrado esa vinculación, no desde el populismo berreta sino desde la solución del problema.

-Al ver los circuitos electorales de Lanús, Juntos ganó en todos los que tocan la avenida Yrigoyen. ¿Siguen siendo una coalición que gana en los centros urbanos?

Es un partido donde el votante promedio es clase media, clase media empobrecida, que ideológicamente está cerca nuestro pero pasó a ser pobre por la circunstancia económica. Nosotros desde acá le hemos agregado la vinculación con los barrios más humildes, que generó un círculo virtuoso de relación y que hoy saben que estamos para escucharlos y para atenderlos.

Un Juntos “peronizado”

-En 2017, en tu primera elección como intendente, la primera de la lista de concejales fue un apellido icónico del peronismo bonaerense, Noelia Quindimil, sobrina nieta de Manolo. ¿Necesitabas el voto peronista?

-La primera elección, en 2015, la ganamos con poco peronismo. Por una cuestión hasta de postura personal, acá hay dirigentes peronistas que suman en serio. Noelia, primero en el Concejo Deliberante, pero fundamentalmente ahora en Desarrollo Social, sumó mucho porque trabaja muy bien ese tema. Lo que hay que tener cuidado de no hacer lo que hubiera sido al revés, que porque era Quindimil no la llamo. La verdad es que la llamamos nosotros a Noelia porque sabíamos que tenía mucho para agregar, pero también a Alberto Torres, que es otro dirigente grande de Valentín Alsina que tiene un trabajo territorial desde el peronismo muy importante, y también a Omar López. De Noelia obviamente sabíamos que nos podía sumar, pero además la convocamos porque sabíamos que podía laburar mucho donde hoy es está muy bien.

-Marcas una diferencia entre peronismo y kirchnerismo.

-Sin ser un especialista en doctrina peronista, el peronismo está más cerca de generar laburo que de dar dádivas. Más allá de que hubo políticas en ese sentido porque Evita regalaba cosas, pero en esencia es productivista, quiere generar laburo, se apoya en el laburo. Esa es la diferencia más grande que hago con el peronismo. El peronismo en todo caso quiere tener a la gente desde lo ideológico y el kirchnerismo más desde lo práctico, desde la dádiva.

-Con eso de dádiva ¿te referís a lo de los planes sociales que ahora el gobierno busca convertir en trabajo formal?

-Antes de repartir cosas las tenés que generar. Si vos repartís lo que no tenés, lo único que generás son compromisos futuros que después no lo podes cumplir y los cumplís con papelitos de colores, que es la guita que se emite acá, que termina generando todo el lío que genera. Una cosa es la asistencia social, que tiene que ser circunstancial, en determinado momento, pero con una estrategia de salida de eso.

-¿Esa es tu crítica al kirchnerismo?

-El kirchnerismo lo que está consolidando es la pobreza, a través de su política. El peronismo no quiere eso y no le gusta, por lo menos al peronismo… me cuesta encontrar un nombre: tradicional, folclórico, histórico. Últimamente les digo peronistas de Perón.

Néstor Grindetti, es intendente de Lanús desde 2015. Foto: Maxi Failla – FTP CLARIN _AAA6088.jpg Z

-¿Con qué kirchnerista tenes diálogo?

-Tengo mucho diálogo con los intendentes, o con los ex intendentes. Con Kato (Gabriel Katopodis), con Martín Insaurralde, con (Mariano) Cascallares, con (Alejandro) Granados, con Juanchi Zabaleta. Con ellos, por ser intendentes y por tener los mismos problemas o muy parecidos, hemos tenido diálogo. Después, diálogo con el gobernador tengo pero es un diálogo formal, cada vez menos y por cuestiones estrictamente de gestión.

-Más allá de que los intendentes de distintos partidos políticos fueron juntos a la Corte por el reclamo de la Tasa de Inspección a las industrias, a veces parece que se movieran como un sindicato.

-(Risas). Tenemos problemas en común. El caso de la TISH es el más emblemático. De hecho nosotros en Cambiemos tenemos el foro de intendentes de Cambiemos. Nos que hablemos tanto antes, es que los problemas son los mismos. De la red AMBA de Salud a Lanús le deben casi $ 190 millones, pero también le deben a otros intendentes. Entonces levantás el tubo y le decís: ‘Che, ¿te pagaron?, ¿Qué problema tenés?, ¿cómo estás haciendo?’ . Y me parece lo más común. Lo que no hay es una formalidad, como por ejemplo la FAM (Federación Argentina de Municipios), no existe, no funciona.

Desdoblamiento de las elecciones y más poder a los intendentes

-¿Para poner más en foco esos problemas de los municipios habría que desdoblar las elecciones?

Definitivamente, hay que desdoblar las elecciones y hay que trabajar en una identidad bonaerense. Siempre digo, si salís a la calle y le preguntas a alguien cuál es su pertenencia, va a contestar que argentino o lanusense, no te va a decir bonaerense, no tiene la más pálida idea de cuál es la identidad bonaerense. Eso es porque estamos tan cerquita de la Ciudad y los problemas nacionales inciden tanto que hemos perdido identidad bonaerense.

-¿Por eso hay que desdoblar?

-Si las elecciones se desdoblan podríamos hablar en campaña de los problemas de la provincia de Buenos Aires y no tanto de los problemas exclusivamente nacionales. No obviamente desdoblar los municipios porque sería un dispendio de tiempo, esfuerzo y guita. Pero sí lo de la Provincia, vengo diciéndolo desde hace rato.

-En 2019, un grupo propiciaba que la gobernadora María Eugenia Vidal desdoble las elecciones.

-Yo estaba en ese grupo. Más que por la especulación de ganar o no ganar, para poder hablar de los problemas. La provincia de Buenos Aires es tan grande, tiene tantas diferencias entre campo y ciudad, y dentro de las ciudades no es lo mismo la Tercera (Sección Electoral) que la Primera. Son tantas las diferencias que es muy difícil amalgamar una identidad bonaerense y una forma de empezar a hacerlo es desdoblar las elecciones.

-¿La otra es dividirla?

-La otra es hacer cuatro provincias, pero es una cosa que habría que estudiarlo bien, ver cuáles son las posibilidades. El tema es que cuando uno habla de dividir, acá hay un tema muy emblemático que es Gerli. Gerli está separado mitad Lanús y mitrad en Avellaneda y los gerlinianos siempre quieren la independencia. Es otro intendente, otro Concejo Deliberante y otra estructura del Estado. El tema es que cuando vos dividís un Estado, ver pros y contras de que no termine generando más Estado y más complicación.

-¿Se puede gobernar un municipio de uno o dos millones de personas como La Matanza o Lomas de Zamora?

-La Matanza requiere un análisis especial, es casi una provincia. Y desde ya dentro de esa identidad bonaerense que digo que habría que lograr a partir de un desdoblamiento, es laburar en serio y corregir si hay que corregir algunas cosas, respecto de la autonomía municipal.

-¿Por ejemplo?

-Lo hablé mucho con María Eugenia. Creo que las políticas educativas, sanitarias y de seguridad las tiene que fijar la Provincia. La ejecución, es decir, el personal, las compras, el mantenimiento y todo lo que es el funcionamiento tiene que depender del Municipio.

-Hace unas semanas Joaquín De la Torre (candidato a senador provincial de Juntos) decía algo parecido.

-Ves.. Muestro el mapa de todas las escuelas que intervenimos con el Fondo Educativo y son un montón, y es porque estamos cerca. Hoy tenemos 200 establecimientos y en un año las visito a las 200 directoras. No te digo que me acuerdo de memoria pero saben que yo estoy, levantan el tubo. Tenemos programas de mantenimiento que hacemos con la comunidad educativa, con el Fondo Educativo, pero además estamos para la emergencia. Pasa algo y nos llaman por teléfono y mandamos la cuadrilla.

-¿También en Salud?

-Salud, las salas las hicimos todas nuevas con fondos provinciales, el proyecto lo lideró Quirós y las mantenemos nosotros. Si nosotros pudiéramos, por ejemplo a los maestros, obviamente hay que ver el tema recursos, pero que los maestros les pagaríamos nosotros.

-Ah, pero entonces es descentralizar todo.

-Descentralizar todo, dar autonomía. Decirles: ‘Ustedes tienen que cumplir este estándar, los chicos tienen que salir con este nivel, tienen que saber dar estos exámenes, tiene que darle esta alimentación, para esto está la plata y yo te voy a vigilar que lo hagas’. Nosotros le compramos todos los manuales para todas las escuelas públicas de Lanús, a todos los pibes. Este año le vamos a comprar robótica a todos los primeros grados.

-¿Eso es porque la Provincia puede tardar mucho en una licitación?

-Claro. Porque la lejanía es natural. Tiene un montón de problemas y defectos el gobierno provincial, pero hay uno que no es atribuible a este gobierno, que es que están en La Plata. Imagina Carmen de Patagones, hablo con el intendente porque somos amigotes. El tipo me dice: ‘Necesito un día para ir, otro día para volver y dos días para que me atiendan. Pierdo cuatro días para reclamar’. Cómo no le va a pasar si a nosotros nos pasa lo mismo.

-¿Y en Seguridad?

-Tener el mapa del delito y poder articular desde acá y tener el mando de la Policía, entonces cuando nosotros vemos que hay un búnker, en vez de ir a pedir un allanamiento, pedir la policía, ya se fueron, o peor, les avisaron.

-El conflicto podría estar con el manejo de un intendente autoritario, o aquellos viejos “barones”

-Ese es un argumento que usan mucho aquellos a los que no les gusta mucho esto, incluso gente nuestra cuando discutimos este tema. ¿Cuál es mi respuesta? No podés legislar porque hay malos intendentes. Vos tenés que legislar para hacer las cosas bien y después la gente se tiene que encargar de que haya buenos intendentes.

Néstor Grindetti, jefe de campaña de Diego Santilli, junto a Manuel Terradez, jefe de campaña de Manes. Foto: Juano Tesone

-¿Por ejemplo?

-Si le das la Policía al de Lomas y al de Avellaneda y el de Lomas baja el delito porque están haciendo las cosas bien, al de Avellaneda no lo van a votar más. Entiendo que hay tipos a los que nunca les daría nada de todo eso, pero sino nunca vamos a hacer las reformas que hay que hacer y cada vez va a ser más inmanejable el conurbano. Lo mismo, que yo no entiendo los detalles, pero mis colegas del interior me hablan mucho de la policía rural. Fijate que hay una diferencia enorme, intuitivamente, entre la policía rural y la policía de Lanús y todo manejado desde La Plata, la verdad es que es un problemazo.

-En ese sentido estructural, es lo mismo Ritondo que Berni.

-Hay una cuestión fáctica, es muy difícil manejar todo eso desde allá. Independientemente de eso, con Ritondo hay más diálogo. Igual con Berni tenemos diálogo, el problema que hoy tenemos con la seguridad no es Berni sino es la incomunicación que hay entre Provincia y Nación, que antes habíamos logrado articular.

-¿Cómo te afecta?

-Porque no tenemos fuerzas federales ahora. No hay una mesa de coordinación. Antes nos juntábamos con gente de Patricia (Bullrich) y gente de Cristian (Ritondo) o el mismo Cristian, analizábamos el mapa del delito y en función de eso se desarrollaba. Y teníamos un ascendiente sobre la Policía local mucho mayor que ahora.

Diálogo con la Provincia, reforma tributaria

-Hace poco en un reportaje en Letra P dijiste que la llegada de Insaurralde y Nardini a Provincia le iba a dar otro diálogo a los intendentes.

-Más allá de la relación personal, es porque entiende los problemas. El tipo es intendente, cuando lo llamo y le digo: ‘Me deben 190 palos de la red AMBA’; él sabe que la estoy sacando de la mía porque sino se me cae el sistema de salud. Entonces entiende rápido, no le tengo que explicar.

-¿Hasta ahora no era así?

-Nosotros con el gobierno provincial hasta ahora hemos tenido un problema, lo tengo detectado así: cada vez que lo llamé por un problema a Kicillof, me atendió y me escuchó. Nunca me solucionaron ningún problema. Pero no es por Kicillof, porque por ahí me decía: ‘Sí, tenés razón’. Cuando bajaba era la nada absoluta.

-¿Por qué?

-Porque creo que es un problema de deficiencia de gestión entre el jefe de gabinete y los ministros.

-¿Te referís hasta la llegada de Insaurralde?

-Démosle tiempo a Martín, pero de nuevo, doy un ejemplo. Si le digo: ‘Me deben el FIM de hace tres meses, la estoy poniendo yo, se me acaba’. Entonces el tipo entiende bien cuál es el problema y yo aspiro a que se mueva muy distinto, lo mismo el ministro de Obras Públicas.

Néstor Grindetti se autoexcluyó para ser ministro de Economía. Foto: Maxi Failla

-Con tu experiencia de ocho años de ministro de Hacienda en la Ciudad, ¿hay que hacer una reforma tributaria en la Provincia?

-Sí, pero hay que incluir a la nacional también. Hoy el sistema impositivo argentino es sálvese quién pueda, porque hay una mala distribución desde arriba, una mala distribución de la coparticipación. Si no ordenás eso, todos vamos a tratar de resolver de la mejor forma.

-Dentro de la Provincia, la coparticipación a los municipios tiene sus particularidades como pagarle más al que tiene y ocupa más camas en Salud.

-Está mal hecho.

-Da la sensación de que todos están de acuerdo en que hay que cambiarla pero nadie se quiere sentar a discutirlo por temor a perder plata.

-Y… claro. La coparticipación nacional, que es la madre de todos los problemas, es una cosa inentendible necesita unanimidad. Tenés provincias viables y provincias inviables. Lo que hay que poner en blanco y negro de eso es decir, ‘Bueno, la Provincia de Buenos Aires cuánto genera, cuánto le corresponde. Okey’. Ahora, tenemos estas cuatro provincias que son inviables. ‘Bueno muchachos, todas estas contribuyen a estas cuatro’; Pero clarito y además decirle: ‘Che, provincia inviable, tenés 10, 15, 20 años, para hacer algo’.

-¿Por eso no se discute?

-Todo el mundo tiene miedo, es un problema porque está todo arreglado con parches, más o menos, cada uno va y discute hasta que te pasa lo que le pasó a la Ciudad. Te dan un manotazo a un cacho y ahí tenés un problema enorme.

-¿Crees que en conurbano también hay municipios viables e inviables? ¿Una reforma tributaria en la Provincia debería incluir una modificación en la coparticipación?

-Seguramente. La coparticipación está mal hecha. Sé que es difícil de medir. En realidad lo que tendría que hacer la Provincia es tener la política de Salud y las intendencias tener la atención primaria y prevención y premiar al municipio que menos gente manda al hospital. No al tipo que tiene más enfermos porque hoy cuantas más camas usas más recibís. Yo no tengo hospitales. Hay una intendencia famosa en el interior que tiene un geriátrico. Entonces lo que hacen es, tienen un viejito un mes, lo dan de baja, y al otro día lo vuelve a tomar. Como le pagan por rotación, el tipo está cobrando un montón de guita y es siempre el mismo viejito. Está todo mal, hay que reformularlo todo.

-Ves a este gobierno con la intención de..

-No, no. Son discusiones muy grandes que requieren mucha discusión parlamentaria, no veo a la política.

-En el Senado bonaerense tiene mayoría Juntos por el Cambio y de repetir la PASO mantendrían eso.

-Pero veo que hay que trabajar mucho, darle lugar también a los técnicos no políticos y escuchar un poquito. Y por ahí tomar medidas que en un primer momento den miedo, creyendo en el análisis de largo plazo. ¿A qué me refiero? El IVA al 21% es una barbaridad, hay que bajarlo. ¿Qué te va a decir un tributarista tendiendo a liberal? Bueno bajemos los impuestos, vendemos más y volvemos a recaudar lo que recaudábamos. En el medio hay que financiar el bache. ¿Eso quién te lo podía financiar en otro momento de la Argentina? El mundo. Hoy es imposible. Por eso, es un proceso larguísimo que por lo pronto, a mi edad, la salida no la voy a poder ver efectiva. Lo que me encantaría es que empezara un proceso para decir vamos a estudiar la coparticipación general.

Néstor Grindetti, trabajó el corte de bolea en 2019 y retuvo la intendencia de Lanús. Foto: Maxi Failla

-Dijiste que no estás a favor de las reelecciones indefinidas y que es tu último mandato. Incluso ungiste a Diego Kravetz como tu sucesor. Habiendo sido ministro de Hacienda de Macri en la Ciudad, ¿no quisiste ser ministro de Economía o de Producción de la Nación?

-No, no. Estoy convencido de que los problemas de la Argentina son problemas macroeconómicos y yo no soy macroeconomista. Me parece que un ministro de Economía que necesita Argentina es un tipo con agenda internacional, macroeconomista y con peso político importante. Porque hay que tomar medidas macroeconómicas que hay que sostenerlas, y entre otras cosas hay que sostenerlas con financiamiento internacional. Para eso tienen que ser tipos que vienen haciendo una carrera dentro de la macroeconomía.

-Entonces no.

-Si me apuras, creo que podría asumir en un Ministerio, una Secretaría de Hacienda, que es mi especialidad, la administración y no tanto la macroeconomía. Por eso siempre me autoexcluí de un Ministerio de Economía. No es lo mismo ser ministro de Hacienda de un Estado, que ser ministro de Economía del país. Son dos funciones distintas. Hacienda es un gerente general del Estado, digamos. Administra recursos, pero no propone, genera o trabaja sobre políticas.

-¿Por ejemplo?

-Es el que maneja el presupuesto, las partidas, que controla. La emisión monetaria no es un tema del secretario de Hacienda. O la política fiscal en términos de efectos macroeconómicos de como se distribuyen los impuestos.

-¿Los gobiernos de Vidal y el de Kicillof, escuchan a los intendentes?

-El gobierno de María Eugenia sí… Son dos estilos de gobierno distinto, María Eugenia escuchaba, delegaba y los ministros resolvían. Con Axel tenemos diferencias ideológicas muy importantes. El tiene un concepción del manejo del poder que escucha mucho pero retiene poco y después el problema que tenía, porque en parte supongo que se va a solucionar con Martín, es que no tenía solución abajo. No sé si por falta de experiencia, porque si decidieron no darnos bola. Y después, hay que decirlo, traté todo este tiempo de no generar más quilombo político, pero hubo discriminación. Hoy venís por Pavón, ves lo que hicieron en Pavón en Avellaneda, que más que duplicaron las luces, la asfaltaron toda de nuevo, le hicieron el cartelito, y Lomas también, con fondos provinciales. Ahora estamos cambiando las luces acá, con fondos de acá. Nosotros venimos rapiñando 6%, 7% de ingresos propios para inversión. Este año se dificultó mucho.

-Ahí Katopodis te puede decir que en el gobierno anterior lo saltearon con el Metrobus.

-Lomas recibió más que nosotros con María Eugenia y a mí me parecía bien, nunca me quejé de eso. ¿Por qué? Porque creo que había que hacer acuerdos políticos y está bien que no discrimine. Puede ser que haya habido un caso. Esto lo discutimos siempre deportivamente con ellos: ‘Muchachos, yo la veo pasar por arriba’, de Avellaneda a Lomas. Igual tenemos algo para asfaltos que me dio Kato, cuatro frentes de trabajo en este momento. Pero no es el ritmo que nosotros necesitamos tener de asfaltos.

-¿La llegada del subte a Lanús es como el tren bala a Rosario?

-Sí. Cuando estuve en la Ciudad estudié mucho el tema de los subtes, fui a China, por el proyecto de la línea G. Un subte, números más, números menos, en ese momento un kilómetro de subte funcionando son 100 millones de dólares. Ese era el número porque me acuerdo que eran 15 kilómetros, eran 1.500 millones de dólares. Y la nota de color es que los chinos lo querían hacer con adjudicación directa. Desde que yo soy chico se habló del subte a Lanús.

-Dijiste que no vas a buscar otro mandato, ¿cuál es tu legado en Lanús?

-Estoy orgulloso del colegio bilingüe que acabamos de lanzar en el polo educativo. Es una escuela bilingüe de doble escolaridad, de muchísimo nivel, sobre todo en inglés y hecha en un barrio que realmente no puede mandar a un chico a un colegio privado y está teniendo el nivel de un colegio privado. Y la otra que me parece es el que el equipo trajo una impronta de presencia del Estado que hoy los vecinos no van a permitir que vuelta para atrás. Los atendemos, los escuchamos y porque hicimos muchas cosas en el espacio público.

Néstor Grindetti es un actuario e intendente del partido de Lanús. Foto: Maxi Failla

-¿Y ahora?

-¿Qué es lo que está pasando? Hace cuatro años nos comparaban con el gobierno de Darío (Díaz Pérez), entonces éramos Gardel. Hoy nos comparan con nosotros mismos y ya hay muchas cosas que están hechas. No puedo seguir haciendo cantidad de obras. Lanús ya está toda iluminada con luz led, ahora le estoy cambiando la luz led a Pavón porque hay una tecnología nueva. Igual estamos muy bien de imagen. Asfaltamos, vamos a llegar a 1.800 cuadras a fin de año. Pero faltan 1.200, 1.300. El de las 1200 te dice: ‘Che, ¿y a mí?’. Y no se puede todo junto.

-¿La cuadra de asfalto terminada está en unos $ 7 millones?

-Más o menos está en eso. Cuando agarramos nosotros el gobierno eran unos $ 2 millones.

-¿Qué quedó pendiente?

-Lo que nosotros sí teníamos y es lo único que no hicimos de nuestro plan original es un Metrobus que entraba por Valentín Alsina, venía por Remedios de Escalada y terminaba acá. No lo hicimos porque los vecinos no lo quisieron, sobre todo los vecinos de Presidente Perón, que es toda comercial.

-¿En qué quedó la causa de los Panamá Pappers en la que estabas imputado?

-Fui sobreseído. La verdad es que no había nada y cuando presentamos todas las pruebas hubo el sobreseimiento definitivo, así que no hubo ningún problema.

Santilli, la anécdota de las mesas testigo de Manes y la boleta única de papel

-¿Cuál es la tarea como jefe de campaña de Santilli?

-Más que nada del ordenamiento y la coordinación de las distintas áreas. Las bajadas de los candidatos, una persona conecta al candidato y le dice que hay un evento acompañalo. Distribución e impresión de las boletas, que es lo primero. Fiscalización. Después la comunicación, la publicidad, más por que se haga que por el contenido en sí. La agenda de todos los candidatos. Y un tema no menor en este momento de la vida de Juntos es la articulación entre Manes y el Colo, porque da su laburo. Hay un par de bajadas por semana de los dos juntos. Hoy tenés votante que les gusta verlos juntos, y votantes que quieren la diversidad a pesar de que estemos juntos. Entonces también es bueno mostrarse separados.

-El día de la elección todos creían que ganaba el oficialismo, incluso en el PRO, y Manes era el único que decía que ganaban por cinco puntos por 3.000 mesas testigo y no le creían. ¿Fue así?

-Es así. Teníamos que estábamos perdiendo por poquito y ellos decían ganamos. Y fue verdad. Eso pasa con las encuestas. Le doy bola, sobre todo cuando podés ver muchas, pero trato de no obsesionarme. No me meto en el detalle, si hombre o mujer, clase media. Veo más o menos cómo estamos, porque una vez que tenés el recorrido en la calle, coincide. El olfato de lo que ves en la calle con la encuesta.

-¿Boleta única de Papel?

-Sí, sí. Este sistema no sirve para nada. Es un dispendio de todo, de tiempo, de seguridad, de guita. Nunca me metí tanto como para decir si tiene que ser totalmente electrónico, si eso es realmente seguro, o por lo menos boleta única. Es un tema que más allá de la discusión pública con la gente, la política lo tiene que hacer. Entras al cuarto oscuro, ves todas esas boletas, la gente no sabe qué está votando, al del medio nadie lo conoce.

-¿Las PASO?

-Las PASO sí. Siempre dije que estaban bien pero esta elección me demostró que realmente son útiles. Evidentemente suma y sobre todo, como participé en el cierre de listas, hay un punto en el que no hay forma que desde la política arreglarlo, entonces que decida la gente.

LM

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