Significado de canillita: ¿Qué hacían?

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“Talán, talán, talán…, pasa el tranvía por Tucumán: Prensa, Nación y Argentina, gritan los pibes de esquina a esquina”.

El tango Talán, talán, que Alberto Vaccarezza escribió en 1924, es uno de los tantos que describe a estos chicos que ya vendían diarios en Buenos Aires a finales del 1800 y que en el siglo XX ya caminaban las calles de las principales ciudades del país. El diario gritado a viva voz. El canillita, oficio de esos tiempos.

En las fotos de la época, aparecen de pantalón corto, medias tres cuarto y boina, recibiendo algunas monedas de quienes compraban el diario en plena calle. El término luego denominó coloquialmente a los dueños de puestos repartidos por las ciudades. Aquí explicamos el significado de canillita y que es lo que hacían exactamente.

Significado de canillita. ¿Qué hacían?

La Gazeta de Buenos-Ayres, publicada el 7 de junio de 1810, está considerado como el primer periódico del país. Durante décadas, estas publicaciones se distribuían por correo o se compraban directamente en las imprentas.

Canillitas en las bicicletas con el logo de Clarín. /Fotos: Archivo Clarín.

El 11 de enero de 1868, Manuel Bilbao y José Bernheim comenzaron a publicar, en Buenos Aires, La República. Bilbao y Bernheim importaron de Nueva York y otras ciudades un nuevo sistema de ventas.

En lugar de la suscripción, contrataron a chicos que comenzaron a vender los ejemplares en las esquinas de la ciudad. “¡La República, a un peso!”, gritaban los jóvenes vendedores, que también solían colgarse de los tranvías en busca de clientes.

Pasarían algunas décadas hasta que estos chicos fueran conocidos como canillitas. En 1904, el autor uruguayo Florencio Sánchez (1875-1910) publicó el sainete titulado Canillita que fue llevado al teatro por la compañía de Gerónimo Podestá. La obra cuenta la historia de uno de estos vendedores de diarios.

Los canillitas desde los puestos fijos persisten en calles y estaciones de Buenos Aires.

¿Por qué “canillitas”? Como los chicos usaban pantalones cortos dejaban a la vista sus delgadas piernas. Canillita es el diminutivo de canilla, como también se conoce a la tibia, un hueso de la pierna.

El día de fallecimiento del autor Florencio Sánchez, 7 de noviembre, fue adoptado como Día del Canillita o del Vendedor de Diarios en 1947, durante el primer gobierno de Juan D. Perón. Ese día, los quioscos permanecen cerrados y no se publican los diarios impresos.

En tangos, teatros y televisión

Varios tangos dedicaron sus letras a los canillitas en los años 20 y 30. Uno de ellos es el instrumental Canillita que Francisco Canaro grabó junto al Quinteto Pirincho. Precisamente, el cantor había sido canillita en su juventud.

Los canillitas solían subirse a los tranvías para venderle a sus clientes.

Los populares vendedores también llegaron al cine. Por ejemplo, en el filme El canillita y la dama, de Luis César Amadori (1938). Luis Sandrini interpreta a un vendedor de diarios que finge ser hijo de un hombre rico para casarse con la hermana de éste (Rosita Moreno).

Llegados los años 60 ya quedaban pocos canillitas en bicicleta o caminando las calles. Y la venta de diarios y revistas se concentró en los puestos fijos, o quioscos.

Entre 1981 y 1982, Canal 9 emitió la telenovela El Rafa, de Abel Santa Cruz, cuyo protagonista tenía un puesto de diarios. Alberto de Mendoza interpretaba al personaje principal, acompañado por Carlos Calvo, Alicia Bruzzo y Ricardo Lavié, entre otros.

Alberto de Mendoza encabezó El Rafa en Canal 9, la historia de un canillita.

Según la Real Academia Española, canillita identifica al vendedor callejero de periódicos no solo en la Argentina sino también en Bolivia, Chile, Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay.

Para 2019, en la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires había unos 5.000 puestos de diarios y revistas. El Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas (Sivendia) informaba entonces que su actividad es “prácticamente la única que quedó en la vía pública; ya casi no se encuentra el florista u otras actividades que tenían repartos domiciliarios”.

Sivendia también proponía incorporar otros servicios como la venta de pasajes, el cobro de tasas, la impresión de formularios oficiales, la entrega de paquetes o la realización de encuestas.

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