A pesar de que se repite, la tercera temporada de After Life vale la pena

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“Aún te extraño mucho. Creo que nunca lo superaré. No sin ti. Sigo pasando por las etapas del duelo”, dice Tony sentado en un banco. Está solo en un cementerio y le habla a la tumba de su mujer. Aún la ama con locura. La escena forma parte de After Life y de alguna forma resume el espíritu de la tercera temporada de la serie , que puede verse en Netflix .

La serie, escrita, dirigida y protagonizada por el actor y humorista británico Ricky Gervais, cuenta la historia de un periodista del diario de pueblo The Tambury Gazette, que sufre la pérdida de su mujer a causa de un cáncer. A partir de ese momento, el protagonista oscila entre la idea del suicidio y la de castigar al mundo con su pésimo genio.

​“Debes hacer algo con tu enojo. Te matará uno de estos días o matarás a alguien más”, le aconseja el director del diario en el que trabaja, que además es su cuñado. “Quizás soy un desgraciado y me gusta castigar a otros”, responde.

Los diálogos con su mujer, que murió de cáncer, siguen bañados de inteligencia. Y emoción.

Si en las dos primeras temporadas somos testigos de su depresión y su enojo -dice que la indolencia es su superpoder-, ahora Gervais sigue tocando esa tecla, pero con una idea de redención. La serie resulta entretenida no sólo por la pericia del inglés para los diálogos y el humor, sino también por una galería de perdedores hermosos, que lo rodean en su vida cotidiana.

​Ahí están, como personajes secundarios pero muy necesarios para la historia, el fotógrafo del diario, que se cuestiona pocas cosas de la vida como contrapunto de Tony. Un hombre con una vida miserable, que padece del Síndrome de Diógenes. Un cartero enamorado perdidamente de una prostituta. Una vendedora de publicidad desesperada por conocer a alguien, que tiene citas deprimentes.

​Y un adolescente obeso cuya gracia es tocar la flauta dulce con la nariz, entre otras criaturas.

Quizás en esta tercera temporada la tristeza de Tony y la competencia para ver quién es más desdichado ya no llaman tanto la atención, aunque los episodios tendrán momentos de gracia. La mirada crepuscular de Gervais sobre la vida pierde fuerza por su repetición hasta que el personaje protagónico quiere detener su descenso a la oscuridad.

“Quizás la vida valga la pena”, dice en uno de los episodios el hombre que no cree “ni en el cielo ni en la reencarnación ni en los fantasmas”.

“Quizás la vida valga la pena”, dice Tony, finalmente, lejos del espíritu entregado del comienzo.

De cualquier forma y pese a formar parte de la larga lista de series estiradas innecesariamente, After Life sigue siendo una comedia negra construida con inteligencia. Gervais es un maestro escribiendo diálogos punzantes y, probablemente, también eligiendo actores para darles cuerpo. Sus personajes son miserables y queribles en partes iguales.

​Y su serie es un buen lugar para estar apaciblemente. Nada mal para una comedia negra corta, que se ve en un par de horas.

Ficha

Calificación: Buena

Comedia Protagonistas: Ricky Gervais, Penelope Wilton, David Bradley, Ashley Jensen y Tom Basden Creador: Ricky Gervais Emisión: Tercera temporada de seis episodios, disponibles en Netflix.

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