Enigma Nisman: siete años; siete misterios sin resolver

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Pasaron siete años desde que el fiscal Alberto Nisman fue hallado muerto en el baño de su departamento. La justicia avanzó en una premisa: lo asesinaron. Hay cinco procesados -el técnico informático Diego Lagomarsino y cuatro custodios-, pero ninguno como autor directo del crimen. ¿Quién o quiénes mataron a Nisman? ¿Por qué lo hicieron? Tras esos interrogantes principales, otros misterios rodean la causa, que todavía sigue en plena investigación.

“Nos encontramos frente a una investigación en la que se ha logrado acreditar prima facie que Alberto Nisman fue asesinado y que dicho suceso fue directa consecuencia de la denuncia que formulara el 14 de enero de 2015 como titular de la Unidad Fiscal de Investigación del atentado terrorista perpetrado contra la sede de la AMIA“. Esas fueron las palabras de la Cámara federal porteña cuando confirmó el fallo del juez Julián Ercolini.

En una resolución de más de 600 páginas, el juez explicó que Nisman fue asesinado. Como ninguna de las pericias iniciales eran concluyentes, se ordenó un estudio interdisciplinario a la Dirección Criminalística de Gendarmería donde se determinó sin dudas que Nisman murió durante un homicidio.

El informe sostuvo que, después de producido el disparo, hubo un tiempo de sobrevida de algunos minutos. Y que Nisman murió cerca de las 3 de la madrugada del domingo 18 tras ser asesinado por al menos dos personas que lo ejecutaron en el baño de su habitación y luego acomodaron el cuerpo.

“Se observaron distintas lesiones en su cuerpo que según los profesionales de Gendarmería podrían ser compatibles con las maniobras de reducción de la víctima por parte de los autores que le causaran su muerte, cuyo objeto era el de asegurar el resultado fatal”, dice el fallo.

La muerte de Nisman, según el expediente

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1 / 6 La perito de la Policía Federal llega al departamento de Nisman y escribe “Averiguación de Suicidio”. Opina que la autopsia va a determinar el mecanismo de muerte.

2 / 6 Un médico de la Morgue llama a la fiscalía de Fein antes de que esté la autopsia oficial: “Podría tratarse de un disparo autoprovocado”.

3 / 6 El Dr. Roberto Godoy, decano del Cuerpo Médico Forense, le escribe a Fein para aclararle que la información del llamado es incorrecta. La autopsia no pudo determinar si fue suicidio u homicidio.

4 / 6 Una Junta Criminalística de la Policía Federal analiza un suicidio frente al espejo, pero “estiman conveniente la realización de un análisis multidisciplinario”.

5 / 6 Una Junta Médica del Cuerpo Médico Forense de la Corte determina que no se puede afirmar ni descartar, con certeza científica, que sea un suicidio o un asesinato.

6 / 6 La pericia de Gendarmería afirma que fue un homicidio.

El juez Ercolini explicó que no lograron dar con los autores de lo que se calificó como un homicidio agravado. Y sostiene que -junto a otros motivos-, “la ubicación del arma involucrada en la escena no se hubiese encontrado por debajo del omóplato izquierdo de la víctima sin la intervención de terceras personas presentes en el baño”.

La bala de punta hueca que impactó en la cabeza de Alberto Nisman y que le provocó la muerte. Foto: PFA

Tampoco se hallaron huellas de Nisman en el arma ni restos de pólvora en las manos de Nisman.

La justicia no duda que se trató de un crimen, pero la identidad y el rostro de sus autores son el primer enigma del caso.

El fiscal Eduardo Taiano investiga a la ex fiscal Viviana Fein, al juez Manuel De Campo, al actual ministro de Seguridad bonaerense Sergio Berni, a Román Di Santo (ex jefe de la Policía Federal), y al comisario mayor Roque Luna, de Delitos Complejos (PFA), por delitos de acción pública en el manejo de la escena del crimen. Es decir, del departamento donde se encontró el cuerpo de Nisman​.

Lo que está bajo la lupa es la preservación de la escena tanto el mismo 18 de enero como el día posterior. Para la fiscalía existen una serie de acciones que, sin dudas, “alteraron la escena del crimen”.

Además, se tienen en cuenta las llamadas telefónicas de los que están bajo investigación: como reveló Clarín, Berni se comunicó con Cristina Kirchner 31 veces tras la muerte del fiscal, y cinco de esos contactos los tuvo mientras él caminaba libremente por la escena del crimen, donde llegó a haber más de 60 personas.

Berni había declarado bajo juramento que se había comunicado con la Presidenta sólo un par de veces.

Esa escena fue manejada “de manera irregular e irresponsable”. El fiscal Taiano se refirió a la “existencia de gran cantidad de irregularidades”. Por ejemplo, que la fiscal Fein llegó tres horas después al departamento al que ya habían ingresado Berni y la Prefectura.

El arma de la que salió el disparo que mató a Nisman. Foto: PFA

Las imágenes mostraron a Fein pisando un charco de sangre en el baño y a un policía limpiar con papel higiénico la sangre en el arma homicida.

El perito Osvaldo Raffo dijo en su momento que los investigadores que debían preservar la escena del crimen se movieron en el lugar “como una manada de búfalos”.

Para los investigadores, los funcionarios “actuaron con desprecio total” de la escena por “el desfile de personas” y “porque hubo elementos no recolectados: una toalla blanca a los pies de Nisman en el baño, elementos que fueron movidos y tocados en reiteradas oportunidades” ; “pelos que no fueron levantados”.

¿Se perdieron pruebas determinantes para el caso? Fuentes de la causa creen que sí, y eso podría dejar “casilleros vacíos” en la investigación.

El misterio aquí es cuánto de esto sucedió por negligencia y cuánto fue planificado para destruir cualquier indicio que indicara la posibilidad de un homicidio.

El técnico informático está procesado por “haber prestado una colaboración necesaria en el hecho, cuando una o más personas -aún no identificadas- ingresaron al departamento donde residía Nisman, luego de reducirlo, fue trasladado hasta el baño ubicado en el cuarto principal de la vivienda donde se le habría dado muerte a través de un disparo en la cabeza ejecutado mediante un arma de fuego (Bersa calibre 22) registrada a nombre del imputado”.

Desde entonces, Lagomarsino comenzó a ser vigilado con una tobillera electrónica y custodiado las 24 horas. En octubre de 2020 le quitaron la tobillera pero mantuvieron las restricciones de desplazamiento a un radio de 100 kilómetros de su casa. Para ir más lejos debe pedirle autorización a la justicia.

“Me saqué un peso tremendo… ¿Un cacho de plástico te hace tanto mal? Sí, es un cartel de delincuente. Para quien es inocente es tremendo. Lo ven tus hijos, tu mujer, es una vergüenza porque no tuve nada que ver. Moralmente te destruye, no sé cómo lo soporté”, le dice Lagomarsino a Clarín hoy, a siete años de la muerte de Nisman.

Después de muchos años, Lagomarsino se mudó de su barrio en Martínez -allí mismo vivía un espía de la SIDE cuando mataron a Nisman- y ahora vive en Punta Chica, la zona de clubes náuticos de San Fernando. Allí sigue bajo la vigilancia de Prefectura.

“A siete años seguimos buscando la verdad de lo que pasó. Cada día que pasa es un día más que buscamos la verdad porque lo que dijeron es falso”, le dice a Clarín. Continúa sosteniendo su inocencia frente a las acusaciones que pesan sobre él y asegura que va a querellar “a todos los que dijeron cosas de mí, a todos los que dijeron que soy un espía.

En el expediente hay al menos tres testimonios que aseguran haber conocido a Lagomarsino antes de la muerte de Nisman y dan indicios acerca de que era un agente de inteligencia.

Lagomarsino sigue trabajando en seguridad informática. “Fui generando nuevos clientes y las pericias que estoy haciendo me generan ingreso y me mantienen con la cabeza ocupada”, dice.

Y asegura que recién en noviembre del año pasado volvió a pisar un supermercado, que redujo su obsesión por todo lo que se dice sobre él y los detalles de un expediente que sigue señalándolo como partícipe necesario del asesinato de Nisman.

Su situación se complicó cuando se supo, por una pericia técnica, que él había buscado el encuentro con Nisman el día en que le llevó el arma. Lagomarsino había declarado lo contrario. Que Nisman lo había llamado primero a él.

El misterio sobre su papel en el homicidio y su relación con el mundo de los espías -un agente de inteligencia fue quien lo introdujo en el entorno de Nisman y quien le enseñó a disparar, según contó él mismo- sigue vigente.

Acusados como coautores del delito de “incumplimiento de los deberes de funcionario público” y de “encubrimiento agravado”, los ex custodios de Alberto Nisman podrían ser los primeros en ser enviados a juicio oral mientras continúa parte de la instrucción enfocada en los servicios de inteligencia.

Por su rol y días de trabajo durante aquel fin de semana de enero de 2015, dos de los cuatro custodios también fueron procesados como encubridores del homicidio: se trata de Rubén Benítez y Luis Miño, acusados de no haber “protegido en forma debida” al entonces fiscal.

Benítez declaró tres veces y se contradijo en varios puntos. Ninguno de lo custodios habló públicamente sobre lo sucedido aquel fin de semana.

Tres custodios de Alberto Nisman, Armando Niz, Rubén Benítez y Luis Miño.

Ya ninguno trabaja en la Policía. Algunos siguen en disponibilidad y otros eligieron el retiro.

“Nisman no atendía llamadas, no había recogido el diario en la puerta de su casa, no respondía el timbre y sin embargo los custodios Miño y Niz no avisaron a sus superiores. Todo esto hizo que se dilatara el hallazgo del cuerpo, lo que sumado a que se pronunciaron por la idea de la muerte voluntaria se traduce en un claro intento por darle credibilidad a la versión del suicidio”. El juez determinó en consecuencia que los custodios “buscaron demorar la actuación policial y judicial en el homicidio”.

La pregunta que aún busca responder la justicia es si recibieron órdenes específicas para “estirar” el momento del hallazgo del cuerpo y, en tal caso, de quiénes.



Mientras que la justicia aún no logra determinar quiénes fueron los autores del crimen, la fiscalía avanza en una pista que considera clave: el rol de un grupo de agentes de inteligencia. Entre septiembre y diciembre de 2021 se tomaron más de treinta declaraciones testimoniales de espías y ex espías bajo todos los requerimientos que exige la Ley de Inteligencia. En algo coincidieron la mayoría de ellos: nunca habían sido citados por la justicia.

Comienza el intercambio de “llamadas”

El día de la muerte del fiscal, un agente de inteligencia ubicado cerca de la casa de Lagomarsino, intercambió múltiples llamadas de radio. Todas fueron con personal jerárquico de la SIDE.


ANTENAS NEXTEL QUE

TOMÓ AL ESPIA

Segundo intercambio

El agente se movió en este período por Tres de Febrero, San Martín y Villa Ballester.


ANTENAS NEXTEL QUE

TOMÓ AL ESPIA

Últimas comunicaciones cerca de Lagomarsino

El hombre de la Secretaría de Inteligencia regresa a Martínez.


ANTENAS NEXTEL QUE

TOMÓ AL ESPIA

Las actas que dan cuenta de sus declaraciones se constituyeron en dos cuerpos más del expediente: 400 fojas. Fueron cuatro meses de escucharlos de manera presencial y bajo absoluta reserva.

¿Por qué fueron citados? La mañana del 18 de enero de 2015, cuando no había sido pública aún la muerte de Alberto Nisman, hubo un sinfín de llamados telefónicos entre 89 espías. Una pericia que realizó el área especializada de la Policía Federal entrecruzando líneas de celulares vinculadas a los servicios de inteligencia reveló “datos significativos”.

Hoy viceministro de Justicia, Juan Martín Mena.

En aquellas líneas asignadas a agentes de menor categoría figuran llamando a sus superiores, y éstos a su vez a la cumbre de la ex SIDE (Secretaría de Inteligencia del Estado). Como reveló Clarín en un informe especial, los llamados de los agentes iban hacia arriba en la estructura de Inteligencia y terminaban -en un embudo invertido- en Fernando Pocino (un espía ultra K que era director de Reunión Interior) y en Juan Martín Mena, el actual viceministro de Justicia de Alberto Fernández que en ese momento era el segundo jefe de la SIDE.

Lo que busca responder la fiscalía es si el mundo de los espías ya sabía que Nisman estaba muerto antes de que el cuerpo fuese hallado en el baño, recién a las diez de la noche.

El 17 de enero de 2015 -justo el día anterior a que Nisman fuese hallado muerto- hubo un incendio en la Casa Rosada que generó un cortocircuito y terminó arruinando los discos donde se archivaban los registros de 130.000 visitas que entraron y salieron de la sede del Gobierno argentino durante esos últimos cuatro años. Este suceso se investiga de manera relacionada a la muerte de Nisman.

Hace dos años se secuestró el sistema de control de acceso dañado por el incendio y ahora se volvió a pedir a la empresa NET que informe si hay información encriptada a la que aún se puede acceder. El CEO de esa empresa era, en el momento del incendio, un amigo de Aníbal Fernández, que entonces era el secretario general de la Presidencia y responsable de la seguridad en la Casa Rosada.

Un incendio en la Casa Rosada horas antes de que hallaran muerto a Nisman: Aníbal Fernández ocultó el hecho. Foto: Archivo Clarín

Los archivos que se perdieron podían tener información de acceso a la Casa de Gobierno de algunas de las personas que había denunciado Nisman cuatro días antes de ser asesinado. Los archivos se quemaron el día anterior a su muerte y mientras Lagomarsino iba hacia el departamento del fiscal, en Puerto Madero. El incendio fue mantenido en secreto por el Gobierno durante varios meses y nunca fue denunciado a la Justicia, como indica el protocolo legal.

Para dos jueces de la Cámara federal porteña, como para el juez de instrucción, la muerte del ex fiscal, calificada como homicidio, no es ajena a la última denuncia que presentó Nisman y que ponía en el centro de la escena como principal acusada a Cristina Kirchner.

La Cámara lo planteó así: “No puede dejar de soslayarse que el homicidio del doctor Nisman se produjo cuatro días después de haber efectivizado la denuncia señalada y horas antes de ir a exponerla ante el Congreso de la Nación”.

Nisman acusó a Cristina Kirchner de encubrir a los responsables del atentado a la AMIA. Foto: Archivo Clarín

La denuncia que en 2018 fue elevada a juicio oral, conocida como Pacto con Irán, atraviesa meses decisivos. Después de que el Tribunal Oral Federal 8 (TOF 8) sobreseyó a Cristina Kirchner sin hacerle juicio y concediendo una audiencia que no está contemplada en la ley, ahora Casación debe resolver si confirma esa decisión o si, por el contrario, ordena que la vicepresidenta vaya a juicio.

Lo llamativo es que en agosto de 2020 los mismos jueces habían ordenado que el juicio se realice y habían aceptado más de 300 testigos para que declaren. Pero un año después, el criterio se modificó radicalmente y ahora dependerá de la Casación, aunque aún queda la instancia de la Corte Suprema en caso de que se confirme el sobreseimiento.

El misterio aquí es si, siete años después, la denuncia que acaso llevó a Nisman a su muerte finalmente llega o no a juicio con los denunciados en el banquillo y frente a un tribunal.

Qué se está investigando ahora

La fiscalía a cargo de Eduardo Taiano concluyó el entrecruzamiento de más de 500 teléfonos y líneas asignadas a ex funcionarios, dirigentes, efectivos de las fuerzas y ex agentes de inteligencia.

A ese trabajo se le añadió ahora otra perspectiva: a esos 44.000 contactos comunicacionales se les busca aplicar un contexto. No sólo que queden plasmados los números que se comunicaron entre sí “sino en qué momento lo hicieron, si esas llamadas tenían relación con otros sucesos, si esos personajes tenían relevancia”, explicaron fuentes judiciales.

Los investigadores lo llaman “geografía de la comunicación”. A esta medida se le debe sumar un extenso análisis iniciado después de que la Corte rechazara un planteo de Lagomarsino para que el fiscal no revisara el contenido de sus celulares y equipos informáticos.

Acaso en esa complejísima red de contenidos digitales, cruces de llamadas y nuevos testimonios aparezca la llave para abrir la puerta a la verdad definitivamente.

HG

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