El Gobierno buscará este lunes que los empresarios bajen los precios y amenaza con sanciones

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Aturdido todavía por la inflación del 4,7% en febrero y las heridas internas por la sanción del acuerdo con el FMI, el Gobierno se reunirá este lunes con los empresarios para avanzar en su “guerra contra la inflación”, un combo de medidas con el que apunta a retrotraer a febrero los precios de los derivados de la harina y reforzar los acuerdos de precios. El objetivo es contener las remarcaciones que se observaron en las góndolas en las últimas semanas.

El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, se puso al frente de la batalla dentro del tironeado gabinete económico. Acompañado del secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, encabezará este lunes, un encuentro con representantes de la Asociación de Supermercados Unidos (ASU) y la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal). Y a las 15, brindará una conferencia de prensa.

Los funcionarios iban a recibir a los CEOs el viernes a las 18, pero se decidió posponerlo para este lunes, una vez oficializada la suba a las retenciones a los derivados de la soja del 31 al 33% y el fideicomiso del trigo. Previo a los anuncios del viernes, los supermercados recibieron en la última semana ajustes de entre el 5 y 15% en los listados de los productos, lo que sumó tensión a la reunión con los empresarios y endureció el tono del gobierno.

Vamos a exigirles a los empresarios que retrotraigan los precios que no tienen justificación, también vamos a aplicar este fideicomiso que es una manera de compensar esa suba de costos”, anticipó este domingo Kulfas. La “nueva etapa”, según el ministro, consistirá en trabajar “cadena por cadena”, revisar la estructura de costos y “ser duros”, si es necesario, con la aplicación de la Ley de Abastecimiento y la Ley de Defensa a la Competencia.

En simultáneo, el área de Feletti busca renovar el programa Precios Cuidados, una lista de 1.321 productos con precios regulados que se ajustan de común acuerdo en forma trimestral. La primera etapa termina el 7 de abril y la idea era autorizar de nuevo subas máximas del 2% mensual en promedio, pero la disparada de la inflación lo complicó todo y ahora los fabricantes de consumo masivo exigen incrementos superiores.

Los empresarios sostienen que los productos bajo el formato oficial aumentaron 20% el año pasado, menos de la mitad del 50,9% de inflación registrada. También aseguran que el programa cubre 70.000 puntos de venta, mientras que hay 210.000 almacenes y supermercados chinos con previos “fuera de control”. Y que los frescos concentraron el 80% del salto en el IPC por las fuertes subas en la lechuga, el tomate y la carne, por ejemplo.

En febrero, los alimentos subieron un 7,5%, la mayor alza mensual desde 2016, lo que sumó 2 puntos a la inflación general del mes. EcoGo relevó en la tercera semana de marzo una suba del 4% en los alimentos, frente a un 0,3% en la primera semana y 1,9% en la segunda. Esto elevó su expectativa de inflación general al 5,5% del mes, aunque también impactan los regulados (prepagas, combustibles, luz, gas, y colegios privados).

Con tantos frentes abiertos, el Gobierno decidió poner la mira en la suba de precio del pan, los fideos y otros derivados de la harina. El nuevo fideicomiso apunta a compensar a los molinos harineros por el mayor precio del trigo a nivel internacional y evitar su traslado a las panaderías y fabricantes de fideos, entre otros. Los subsidios saldrán de la suba a las retenciones de los derivados de la soja, pero en el sector todavía aguardan los detalles.

Antes de la guerra, la bolsa de 25 kilos de harina que compran las panaderías costaba entre $ 1.200 y $1.300 más impuestos, mientras que ahora vale entre $ 1.600 y 1.800, una suba de hasta el 50%. “La idea del fideicomiso es contener todos los precios de los productos con base harina, no solo el pan. Quieren desacoplar el trigo y la harina de todos los farináceos”, reveló una fuente de la industria molinera.

Kulfas enfrenta la difícil tarea de unificar un gabinete económico condicionado por la fragmentación de las decisiones. Cuentan que Feletti, su subalterno, maneja Comercio Interior como “un ministerio dentro de un ministerio” y no se habla con los “kulfistas”. El otro desafío es resistir los embates del kirchnerismo. En las últimas horas, el ministro dijo que la inflación es un problema de “los últimos 15 años” y defendió el programa con el Fondo.

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