100 años de un clásico: la Argentina con tipos de cambio para todos los gustos

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El país lleva casi un siglo de una receta que combina pisar importaciones y desdoblar el dólar.

11/10/2022 22:11

  • Clarín.com
  • Economía

Actualizado al 11/10/2022 23:44

El economista Javier Ortiz Batalla, en el libro La economía de Perón, narra los comienzos del Banco Central, fundado en 1935. Empezó con funciones monetarias y de estabilización cíclica, para luego, con las reformas a las Cartas Orgánicas de 1946 y 1949, adquirir las características de un mero ente administrativo, cuyas funciones fundamentales fueron financiar al gobierno y actuar como un banco de desarrollo. Nada que resulte extraño hoy en día con los adelantos transitorios al Tesoro.

Fue en aquella década del 40, cuenta el economista doctorado de la UCLA y miembro del consejo directivo de la Universidad Di Tella, que en la Argentina florecieron los tipos de cambio múltiples como respuesta a la Segunda Guerra. Aunque en verdad el país había empezado a tener tipos de cambio distintos ya antes, en la década del treinta, tras la crisis de la Gran Depresión.

“El tipo de cambio fijo que se había instaurado en 1927 con Torcuato Alvear dura hasta la crisis del 29 cuando empieza a flotar. En 1931 se establece un control de cambios y ahí ya aparecen dos tipos de cambio: el oficial y el marginal. Para nosotros en aquel entonces la moneda extranjera relevante era la libra esterlina”.

El mundo reaccionó a la crisis de sobreoferta y acumulación del 30 como pasa casi siempre en el capitalismo: con proteccionismo. Pero el proteccionismo de la década del 30 fue extremo y se combinó con la situación paupérrima de una Alemania que había heredado de la Primera Guerra y se manifestó en clamores nacionalistas.

Gran Bretaña exigió a la Argentina, y al mundo, usar libras para comprar sus productos. Y a Estados Unidos era difícil venderle carneo granos porque ellos exportaban lo mismo que nosotros. El resultado fue la escasez de divisas en la Argentina, que obligó a la restricción de cambios, inaugurando la era de los tipos de cambio múltiples y devaluaciones por sectores.

Las brechas entre el tipo de cambio oficial y marginal durante la década del treinta no registrarían valores relevantes. “Las cifras significativas empezarían a brotar en la década del 40 y con Perón. La brecha llegó a ser del 300%”.

Ortiz Batalla enumera las características de aquella economía: múltiples tipos de cambio, licencias sobre la protección tarifaria (se prohíbe importar y se instalan cuotas para traer productos desde afuera) y la Argentina se aísla de los mercado internacionales de crédito.

Ayer la Argentina dio un paso más en su derrotero sobre distintos tipos de cambio. El ministro de Economía, Sergio Massa, cuenta a los suyos que en la Argentina faltan dólares pero no porque faltan exportaciones o porque el precio del dólar es bajo sino porque hay comportamientos empresarios que ha llevado a registrar importaciones para los próximos años. Y eso motivo entonces a la misma receta de hace casi 100 años: tipos de cambio múltiples y monitorear importaciones en un contexto de crisis  económica internacional.

El economista Marcelo Diamand defendía una política de tipos de cambio diferenciados dada la estructura productiva argentina donde conviven sectores de alta y baja productividad. En la Argentina ya hay 15 tipos de cambio. “Dice Marcelo Diamand que se les fue la mano”, tuiteó el economista de Invecq, Matías Sturt.