Gallardo se va de River: el día en que el Monumental entró en shock por la noticia que nadie quería escuchar

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En Núñez se vivió un clima de desolación tras el anuncio de partida del DT. Cómo lo vivieron los hinchas.

La sensación es la misma a la pérdida de un ser querido. En el Monumental el clima es de desolación. Y hay un silencio conmovedor. La tristeza invade Udaondo y Figueroa Alcorta. La angustia recorre las venas de los riverplatenses. Los que están en el club. Y de los que están en distintas partes del país y del mundo. Nadie puede creer lo que se escucha de la boca de Marcelo Gallardo,el hombre que transformó y potenció la historia deportiva de River. El shock es total.

Había cuatro sillas en el SUM del Monumental, el recinto elegido para la conferencia de prensa que presagiaban el final de una era. Aunque nadie lo quería ver ni sentir. Mientras, los rumores de la despedida empezaban a llegar. Entonces Gallardo apareció en escena. Y no lo hizo solo. A su alrededor se sentaron el presidente Jorge Brito, el vice primero Matías Patanian y el mánager Enzo Francescoli.

El director técnico, visiblemente compungido, levantó la mirada, observó los rostros de otros dirigentes y de los periodistas ubicados en el salón. Esperó unos segundos, tomó el micrófono y manifestó: “Vengo a hacer un anuncio, voy a intentar ser breve para comunicarles que es mi final de contrato. Y ya no seguiré en el club. Es una de las decisiones más difíciles y más sentidas, un momento delicado para expresarme. Todo tiene un final, creo que es el momento de terminar, de cerrar un ciclo muy valioso Y por último agradecerle al hincha que desde 2014, en cada homenaje que me han hecho al entrar a un campo de juego, será recuerdo imborrable para mi, agradecerles de todo corazón”.

Y cerró: “Ha sido una historia hermosísima”.

Marcelo Gallardo, el director técnico más ganador de la historia de River Plate, anunció este mediodía el final de su exitoso ciclo de ocho años y medio en el club al término de la participación en la Liga Profesional de Fútbol. Foto: TELAM

Entre las lágrimas y la emoción, las últimas palabras fueron un balbuceo. Enseguida se paró para darles un abrazo a Brito, a Patanian y a Francescoli y saludo con un beso a cada uno de los presentes en el lugar.

Así, Gallardo marcaba el final de un ciclo que comenzó a mediados de 2014 y que se transformó en el más exitoso del club, con 14 títulos, siete de ellos internacionales (dos copas Libertadores, una Sudamericana, tres Recopa, una Suruga Bank) y siete nacionales (una Liga, tres copas Argentina, una Supercopa y un Trofeo de Campeones). Y cinco eliminaciones a Boca, con dos finales ganadas incluidas, una de ellas la de la histórica y eterna Copa Libertadores de 2018, que se definió en el Santiago Bernabéu de Madrid.

Antes de dar su anuncio, Gallardo se lo comunicó a su cuerpo técnico y le enviaron mensajes a los capitanes Javier Pinola y Enzo Pérez para que lo extendieran al plantel. Para los futbolistas también fue un shock.

Poco a poco se fueron acercando hinchas a las inmediaciones del Monumental. Como Walter, un socio de Mar del Plata que se tomó unos días de vacaciones y aprovechó para venir a ver los dos últimos partidos de River como local en el campeonato. “La salida de Gallardo, te soy sincero, se vive como la pérdida de un familiar. Estoy muy triste pero le doy las gracias por todos estos años”, expresó, angustiado este hincha, como así lo manifestaron otros que lloraban y no encontraban palabras para describir este duro momento.

Patanian, Brito, Gallardo y Francescoli. Foto: Télam

Es que Gallardo fue el motor de la vida de los hinchas. Aunque suene exagerado, así lo sentían muchos hinchas. Escucharlo a él en cada conferencia era palabra santa. Y no era para menos. De su mano y después del golpazo que fue el descenso, una generación vivió  alegrías enormes. Tal vez, impensadas.

Hasta los más chicos, sobre todo ellos, sintieron muy fuerte el golpe. Como Bautista, el hijo de Adrián, un hincha y socio fanático, que tiene su palco y dio la vuelta al mundo para seguir al River de Gallardo. “Papá, no se puede ir Gallardo, no se puede ir. Sin Gallardo qué vamos a hacer, no somos nada”, le dijo Bauti a su papá, mientras lloraba desconsoladamente.

O un adolescente fanático de River como Benjamín Angelini, quien expresó: “Nunca, jamás, fui tan feliz. Las mejores noches en una tribuna las viví gracias a vos. Los mejores días siempre fueron gallardistas”

Como así también lo hacían los que estaban en el playón externo esperando que el Muñeco saliera del Monumental para irse a Ezeiza a entrenar al plantel. “No te vayas”; “Te amamos”; “Nos cambiaste la vida”, eran algunas de las frases que le decían a Napoleón, ese apodo que se ganó por su capacidad de estratega.

La penúltima vez: la noche del miércoles en el Monumental. Foto: AFP

Detrás de esa figura estaba el hombre, el humano, el terrenal, el que sonríe para firmar un autógrafo o sacar una foto como cada vez que lo hizo en cada recibimiento de River en el interior o en el exterior.

Todo eso y mucho más generó Gallardo en el hincha de River, que ahora se siente huérfano. Porque a partir del año que viene el director técnico al que ovacionaban hasta quedarse afónicos ya no estará en el banco de suplentes. Gallardo se va de River. Pero es River y siempre será River. Queda la historia, la gloria, la leyenda y la estatua. Y en algún momento seguramente habrá un regreso. Mientras tanto, la vida continúa…